Gioconda, amor platónico de Vicenzo

Cuelga sobre la pared del baño «La Gioconda», justo frente al inodoro. Vicenzo Peruggia, nunca antes había sentido mayor placer que sentirse visto por aquella imagen soñadora mientras vertía el metabolismo final de sus intestinos y de su vejiga. Él era pequeño de contextura, y los que le conocían le recordaban siempre esbozando una sonrisa alargada como sus bigotes. Dos años celosamente guardó ese secreto idílico. «La Mona Lisa» estaba viva para él en el recinto más íntimo de su habitación.

P.D.

En agosto de 1911, un mortal italiano llamado Vicenzo robó el cuadro de Leonardo da Vinci del Museo de Louvre en París, y fue recuperado en diciembre de 1913 porque él lo quiso así, dando libertad a su amor y a su conciencia.

  • 26/08/19

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