Soneto I . Rainer Maria Rilke

Ahí se elevó un árbol. ¡Oh, pura trascendencia!
¡Oh, Orfeo canta!¡Oh, árbol alto en el oído!
Y todo calló. Pero aún en el callar hubo
un nuevo comienzo, un cambio, una señal.

Animales de silencio emergieron
de la selva libre y clara, desde el nido y la guarida;
y entonces se vio que no era por astucia ni por miedo
que habían permanecido tan callados en sí mismos,

si no porque escuchaban. El rugir, gritar, bramar
parecían mezquinos a sus corazones. Y allí donde
había apenas una choza para acogerlo,

un refugio hecho del más oscuro deseo
y con los pilares temblando de la puerta,
ahí, tú les levantaste un templo en el oído.


P.D.
Otto Dörr. Sonetos a Orfeo, Rainer Maria Rilke. 2da edición,Madrid, 2018, p.27
@uncafeconelpediatra

Nos explica el autor, traductor, que «Todo el ciclo de los 55 Sonetos a Orfeo fue escrito por Rilke en un rapto de inspiración en febrero de 1922, algunos días después de terminadas sus famosas Elegías del Duino. Lo que lo estimuló a hacerlo fue la muerte en 1919 de una joven y hermosa bailarina, Wera Ouckama Knoop – hija de un matrimonio amigo de München – y por quien sentía él una gran admiración…»

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