Soneto II. Por Rainer Maria Rilke. Traducido por Otto Dörr.

Y era una niña casi; nació
de una felicidad conforme de canto y lira,
clara brillaba a través de sus velos de primavera
y un lecho se hizo en mi propio oído.

Y ella durmió en mí. Y todo era su sueño.
Los árboles que admiré algún día,
la pradera sentida, esa sensible lejanía
y todos los asombros que me conmovieron.

Ella durmió el mundo. ¿Cómo,oh dios del canto,
la creaste, para que no anhelara primero
estar despierta? Mira,ella nació y durmió.

Su muerte,¿dónde está? ¡Oh! ¿inventarás aún este tema
antes que se consuma tu canto? ¿Hacia dónde,
desde mí, se hundirá ella?...Era una niña casi...

En Otto Dörr, Sonetos a Orfeo Rainer Maria Rilke. Segunda edición Visor Libro, Madrid, 2018, p. 33

@uncafeconelpediatra

Notas en relación a estos versos por el traductor Otto Dörr.

Como habíamos comentado en el primer Soneto, Rainer se inspiró en la prematura muerte de la bailarina llamada Wera Ouckama Knoop. En el segundo soneto el traductor encuentra una similitud con Orfeo. «Ambas (Wera y Eurídice) mueren prematuramente, en la plenitud de su belleza y de su arte, pero antes de haber podido consumar el amor. Ambas dejan a un artista desconsolado con su muerte: Eurídice, al músico Orfeo y Wera, al poeta Rilke».

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